Friday, September 19, 2014

Diario de un turista en Los Cabos

Sábado 13 de septiembre de 2014
El día de hoy llegamos a un hotel de gran lujo. Es un hotel amplio y bello, con mucho colorido y muchos espacios abiertos. Debido a que vamos en el plan “All Inclusive”, es decir, con alimentos y bebidas incluidos, esperamos tener unos días de mucha relajación y descanso. El hotel tiene dos grandes albercas, un spa-gimnasio, cinco restaurantes, una discoteca y acceso directo a la playa, así que cosas que hacer no nos harán falta.
El mar está lleno de colores azul marino y turquesa, las rocas que se ven a lo lejos, emblemáticas de Cabo, le dan un aire sin igual a este bello lugar.
Pasamos el día como cualquier turista suele hacer en este tipo de lugares, comiendo más allá de la saciedad, relajándonos en la playa y en la alberca, y por la noche, un sueño reparador sin igual.

Domingo 14 de septiembre de 2014
La mañana del domingo transcurre sin mayores incidentes. Desayunamos en un lujoso buffet y disfrutamos de la playa y de la alberca. Hacia medio día nos informan que debido a la presencia de un huracán, será necesario que permanezcamos en nuestras habitaciones a partir de las seis de la tarde.
Sin embargo, aproximadamente tres horas antes de lo estipulado, comienzan fuertes vientos con una lluvia azotadora que provocaba dolor al golpear sobre la piel. Mi esposa y yo decidimos entonces ir al cuarto y pedir servicio a la habitación. Ante la insuficiencia de la comida de este servicio, y después de que los vientos se calmaron un poco, salimos del cuarto y vamos al restaurante para alimentarnos con el buffet. Por precaución, nos provisionamos de algo de comida del buffet para llevar al cuarto y cenar en la noche.
Al acercarse la temida hora, los vientos fueron haciéndose cada vez más fuertes. Las palmeras se movían con intensidad, pero no parecía que fuera a provocar grandes daños. Las olas del mar alcanzaban grandes alturas. A la hora que nos habían indicado vinieron a dejarnos en nuestra habitación un sándwich a cada quien.
Se aproximaba el anochecer. El movimiento del aire se intensificó aún más, el chiflón se escuchaba a nuestro alrededor, parecía venir de todas direcciones. Fuertes soplidos y silbidos invadían nuestros oídos. La puerta de nuestro cuarto comenzó a azotarse. El agua, preciosa dadora de vida, ahora nos aterrorizaba con espantosas goteras que salían de diversos lugares: el ventilador, el detector de humo, las luces del baño e incluso sobre la cama, a nuestros pies. El agua que se acumula afuera de nuestro cuarto, en los pasillos del hotel y en nuestro balcón, comienza a filtrarse hacia el interior.
Ya bien entrada la noche, a los espantos se suma un terrible crujido sobre nuestra ventana. Es el golpeteo de la arena del mar que está llegando hasta nuestro cristal. Me acerco temeroso a la ventana y veo cómo el vidrio se curva hacia adentro, amenazando con romperse. Me regreso aterrado a la cama. Unos momentos más tarde la electricidad comienza a funcionar de manera intermitente, yendo y viniendo, causando terror al irse y una muy breve tranquilidad al regresar.
Horrorizado, pero a la vez maravillado, pronuncio la siguiente bendición en hebreo: “bendito seas tú señor, nuestro D’s, rey del mundo, realizador de los eventos de la creación”.
Las luces se apagan en forma definitiva. Nuestros intentos por dormir son en vano. Quizá lo logramos brevemente durante el ojo del huracán, que habrá durado unos trinta minutos. No sé bien a qué hora se terminó la tormenta, pero su fin implicó un gran alivio. Los vidrios soportaron y la inundación del cuarto apenas llegó a poco más de un centímetro. Las goteras continúan pero con menor intensidad. Nos hemos salvado.

Lunes 15 de septiembre de 2014
Llega la mañana y con eso, la curiosidad por averiguar el resultado final de la tormenta. Nos asomamos al balcón de nuestro cuarto. Hay un gran número de palmeras caídas, las albercas están llenas de arena, mugre y basura. La electricidad nunca regresó. El mar, antes tan bello y colorido, ahora se encontraba cubierto por una espantosa mancha de color café verdoso.
Salimos del cuarto y hacemos un recorrido por el hotel. Se ven ladrillos en el suelo, vidrios rotos, hierba pegada en todas las paredes, el mobiliario arruinado. El hotel tan colorido ahora es un lugar lúgubre, como si en él fuera a escribirse una novela de misterio del siglo XIX.
El camino principal de entrada hacia el hotel está completamente inundado. En él se ve una camioneta de la cual se encuentra sumergida más de la mitad. Los automóviles que se encuentran en los estacionamientos también están sumergidos.
En frente nuestro se ve otro hotel de la misma cadena, y en su piso inferior se ven los cuartos cubiertos por un metro de agua lodosa. “A pesar de todo, soy muy afortunado”, pensé.
La escultura que se encontraba en la entrada de nuestro hotel, que mostraba a un indio de manera gloriosa, ahora estaba decapitada y doblada hacia atrás, como si alguien hubiera cometido esa atrocidad mientras jugaba limbo.
Con la falta de corriente eléctrica, las bombas de agua dejaron de funcionar y por lo tanto no había agua corriente, no nos pudimos bañar.
De desayuno nos dan apenas un mísero sándwich, y una botella de refresco, y para obtenerlo hay que formar una larga fila.
Nos empiezan a dar información confusa y contradictoria. Nos dicen que supuestamente la electricidad volverá mañana, o que tardará más días. Lo mismo con la apertura del aeropuerto, la situación en el centro de la ciudad, nada nos queda claro. No sabemos absolutamente nada. Estamos en una total ignorancia de lo que ocurre.
Vamos hacia la playa, y vemos con tristeza que la arena está llena de basura.
Más tarde,  la comida nos la dan ahora en uno de los restaurantes del hotel, pero al igual que para el desayuno, hubo que formar una larga fila, y las porciones fueron pequeñas. Me quedó claro en ese momento que ese régimen continuaría por el tiempo previsible.
Lo que se suponía sería un viaje lleno de lujos ahora se había convertido en un sistema socialistoide. Los empleados que antes eran nuestros servidores, ahora son los regidores del estado benefactor. Los turistas ahora no somos más que zánganos sin reina, que chupamos la vida del lugar, requiriendo comida y bebida sin aportar absolutamente nada. No podemos aportar nada, no podemos ayudar. Ni si quiera podemos salir del hotel. Sabemos todos que nuestra presencia en el lugar es indeseable y perjudicial para los locales, pero nos es imposible abandonar el sitio. No nos queda más que resignarnos, no sin muchísima frustración. Para aliviarla ligeramente, unos pocos huéspedes decidimos ayudar a los empleados en las labores de limpieza del hotel. No es, sin embargo, suficiente. No hay nada que pueda ser suficiente.
Debido a la falta de electricidad, no nos queda de otra más que irnos a dormir temprano, en ese cuarto húmero y maloliente.

Martes 16 de septiembre de 2014
Es el día de la independencia de México, y nadie está celebrando. Aún no hay electricidad. La vida cuasi-soviética en el hotel continúa. El lobby se llena de huéspedes del edificio vecino que se inundó, quienes pasaron la noche allí.
La información sigue siendo confusa. La electricidad no llega y no saben cuándo va a llegar, aunque algunos dicen que llegará mañana. Yo no les creo en lo absoluto. Vienen a visitarnos de la marina pero nunca queda claro el motivo de su visita ni tampoco nos dan información precisa. Nos insisten con vehemencia que lo más seguro que podemos hacer es quedarnos en el hotel, que no salgamos, que la situación en el centro está espantosa, que la gente está enardecida y que no es un lugar seguro.
Decidimos salir del hotel para ir a una tienda que se encuentra cerca. Aunque el camino principal sigue inundado, gracias a un muro separador que tiró el huracán es posible salir por la parte trasera de una especie de construcción.
Pasamos junto a las ruinas de lo que alguna vez fue una tienda de una importante cadena de artículos de oficina. Los muros destrozados, el lugar lleno de escombros. Pero lo más espantoso de eso fue ver como estaba siendo saqueado. Se veía gente salir con computadoras, impresoras, sillas de lujo e incluso software. ¿Para qué quieren todo eso? No podrán hacer uso de ello y/o venderlo hasta que la emergencia haya pasado. Es realmente vergonzoso lo que está ocurriendo.
Mientras una mujer arrastra una silla de lujo por un camino de tierra, un habitante local, que estaba de mirón más no estaba robando, le grita: “¡Cuidado que es blanca, no vaya a mancharse… como tu conciencia!”. La mujer, sin si quiera voltear a verlo, continúa su camino.
¡Qué triste es ver como en una situación así sale a la luz lo peor de los hombres! Adultos y jóvenes, mujeres y niños, eran partícipes de aquel terrible crimen. La simple avaricia y no las necesidades de supervivencia estaban impulsando ese acto tan ruin. ¿Qué acaso no ven que están perjudicando el futuro de su pueblo? ¿No saben que por su vandalismo, el proceso de recuperación será mucho más prolongado? Era triste ver basura en las calles y saber que esa basura en particular no era por causa del huracán, sino del hombre.
Mi corazón se llenó de dolor al ver esas escenas, y al acercarse otra persona que venía de la tienda y que nos dijo que la fila era larga y los precios estaban inflados, decidimos desistir.  Si no hubiera estado mal alimentado y tan nervioso por mis propios problemas, seguramente hubiera estallado en llanto.
Llega la noche y con eso no queda de otra más que dormir, ya que las estrellas y la luna son insuficientes para permitir cualquier otra actividad. El cuarto, sin aire acondicionado, se ha vuelto sofocante. Aunque éste ya no huele mal debido a que apenas hoy lo limpiaron por la mañana, la arena, la asquerosa suciedad de dos días sin poderme bañar y el sudor de mi cuerpo, juntos se confabulan para atacarme con una comezón espantosa. Dormir resulta, por lo tanto, imposible.

Miércoles 17 de septiembre
Algunas personas ya han comenzado a abandonar el hotel, debido a vuelos de emergencia organizados por el gobierno federal y otras organizaciones. Otras han preferido buscar la aventura, dirigiéndose a La Paz, la ciudad más cercana, que seguir en este hediondo hotel de lujo convertido en pocilga, ya que los reportes indican que ahí ya hay agua y electricidad.
La fila del desayuno es interrumpida por la llegada de un hombre de la marina, que nos reitera que lo mejor es quedarnos en el hotel y de la inseguridad de ir al centro. Nos asegura que todos vamos a salir, que a todos nos van a evacuar, pero no nos dicen cuándo ni cómo. La confusión, la desconfianza y la incertidumbre no disminuyen en lo absoluto.
Decidimos pasar el día junto a la alberca, y ante el intenso calor, decidimos finalmente meternos, a pesar de que el agua estaba mugrienta todavía, ya que solamente habían sacado la basura que las redes pueden extraer. Resulta refrescante pero a su vez preocupante.
Viene la hora de la comida. Nos anuncian que este será el último alimento que el hotel nos va a proveer. Mis esposa se forma en la larga fila para obtener alimentos, yo la abandono un momento para subir a la recepción.
Ahí me encuentro con una persona de barbas largas, usando kipá y tzitzit, ornamentos típicos de un judío religioso. Lo miro fijamente. Él lo nota y me saluda, hablando en hebreo. Le contesto de la misma manera y le hablo de mi situación. Al saber que soy mexicano cambiamos el idioma de la conversación a español. Me explica que él vive aquí en los cabos, que es el rabino de una pequeña comunidad y que fue enviado para recoger a una persona en específico por la embajada de Israel.  Nos dice que en este momento está con mucha prisa y no nos puede ayudar pero me da su tarjeta con sus datos, ofreciéndome su casa y alimentos, para que lo contacte más adelante. Su nombre es Benny.
Un alivio tremendo me llena, sabiendo que no estoy solo y que cuento con alguien que me pueda ayudar. Al bajar de nuevo a la fila para la comida se lo presento a mi esposa y ella siente lo mismo. Tan solo su mera presencia en el lugar nos ha levantado los ánimos a los dos de una manera increíble.
Dejamos que Benny se fuera y nos dispusimos a comer. Al terminar subimos al lobby y vemos unos carteles anunciando que mañana a las 9 AM comenzará la evacuación del hotel, recogiendo 20 personas por hora de cada uno de los dos hoteles, dando un total de 40. Nos avisan que ya en el aeropuerto, son filas de 4 a 6 horas para poder abordar un avión, y que todo esto es a la intemperie, sufriendo la intensidad del calor del sol.
Ante la incertidumbre de la situación del hotel, lo poco confiable que había resultado la información y el prospecto de pasar un gran número de horas sin alimentos formados en una larga fila, decidimos abandonar el hotel y dirigirnos hacia la dirección que se encontraba en la tarjeta de Benny. Su dirección era en el centro de la ciudad, justo el lugar que los marinos insistieran que evitáramos. Pero no nos importó.
Caminamos, ya con nuestras maletas, hasta llegar a un supermercado mayorista de gran formato, el cual estaba siendo saqueado sin piedad alguna. Esperábamos encontrar algún taxi, pero ninguno pasó. Titubeamos por unos momentos, indecisos al respecto de si regresar al hotel o continuar caminando hacia el centro. Aún sin saber bien hacia dónde nos dirigíamos, decidimos continuar.
Un amable hombre de la localidad, que transitaba en una camioneta, nos ofreció llevarnos. Dada la situación, decidimos tomar su oferta. Ni él ni nosotros sabíamos cómo llegar, así que nos dejó en una ubicación que aún estaba un poco lejos de nuestro destino.
Al bajar de su camioneta pudimos observar, completamente atónitos, el estado en que se encontraba el centro de la ciudad: árboles caídos, postes en el suelo, fachadas deshechas, escombros por todos lados. Esa ciudad vibrante y llena de vida que nos recibió estaba ahora desolada y devastada. Pocas almas se aventuraban a pisar esas tristes calles, aún en plena luz de día.
No nos pudimos detener a llorar, porque estábamos desorientados y aún teníamos un camino que proseguir. Los pocos lugareños que se encontraban en las calles nos guiaron de manera imprecisa. Mi mente empezó a llenarse de imágenes de mi esposa y yo, con las maletas, en el centro de esa ciudad, en total obscuridad, rodeados de saqueadores que esperarían el momento preciso para asaltarnos. Era imperativo que llegáramos al lugar antes de que esas fantasías se convirtieran en realidad.
Llegamos al fin a una zona residencial, y empezamos a ver barricadas improvisadas con árboles caídos por el huracán. Ojos vigilantes nos miraban para asegurarse que no fuéramos a hacer con las casas de esos pobres pobladores lo mismo que ya se había hecho en las grandes cadenas de tiendas y supermercados. Nuestro temor iba en aumento.
Finalmente dimos con la casa del Rabino Benny, que también fungía como sinagoga y centro judaico, y fuimos recibidos un grupo de Israelíes que, tras interrogarnos, nos dieron la bienvenida. Pero ellos tenían que irse así que nos dejaron solos y cerraron con llave, dejándonos a nosotros las llaves por si acaso. Benny no había llegado aún.
Al igual que el resto de la ciudad, la casa de Benny no tenía electricidad ni agua, aunque el lugar, afortunadamente, no había recibido grandes daños. La noche se aproximaba y nos empezamos a poner nerviosos. ¿Qué pasaría si el rabino no llegaba y nos veíamos obligados a pasar la noche solos en su casa? ¿Cómo nos transportaríamos después?
Llega alguien al lugar y nos empieza a gritar: “eh, ¡judío!”. De nuevo mi esposa y yo nos sentimos invadidos por el temor. Decido asomarme a la ventana. Era nada más uno de los Israelíes que venía a tomar prestado un tambo de gasolina de los que tenía Benny, en el departamento, y no recordaba mi nombre.
Finalmente Benny llegó con su esposa y sus hijos, y nos recibieron con mucha calidez y amabilidad. Nos permitieron bañarnos utilizando unos garrafones llenos con agua de su cisterna. En estas circunstancias, ese baño fue un alivio tremendo para nosotros, así de modesto, para nosotros fue glorioso.
Nos dieron de cenar pescado, carne y verduras, y en esta ocasión, no hubo limitantes con las raciones. Es una de las comidas más deliciosas que he tenido en mi vida. Pudimos escuchar de la boca del rabino Benny algunos de los pormenores de cómo se vivió la tormenta en el centro de la ciudad:
Ellos estaban en su casa y con el viento se escuchó el ruido de cristales rotos, árboles y postes caídos, pudo ver cómo en casa de sus vecinos algunos muros se derrumbaban. La casa comenzó a llenarse de agua de la intensa lluvia que caía. La puerta de su garaje parecía como un tejido de piel muerta que se desprendía con el aire. El horror que se vivió en la ciudad fue inmensamente mayor que el que nosotros vivimos como huéspedes de un hotel.
Desde el día siguiente, comenzó la escasez de comida, agua y gasolina, y con ello los saqueos en todas las tiendas y negocios. Los vecinos decidieron armar comités de vigilancia y barricadas, las cuales se hicieron con los árboles caídos por la tormenta. Se toman turnos durante el día y la noche, se hacen fogatas para mantener el área iluminada. Era la más espantosa literatura de ficción distópica llevada a la realidad.
También nos comentó que el día de mañana él va a llevar a su esposa y a sus hijos a La Paz, pero él se va a regresar a Los Cabos. Va a recibir a los miembros de CADENA, una organización no lucrativa que se dedica a apoyar en las laboras de rescate en este tipo de desastres, y quienes traerán víveres para los necesitados de la localidad. Además tiene una misión: mientras haya un solo judío en Los Cabos, él, como rabino, se quedará a darles todo su apoyo. Una valentía sumamente admirable.
El rabino nos dio una recámara para pasar la noche, a la cual le faltaba un cristal en una de sus ventanas. Los ruidos callejeros no nos permitieron conciliar el sueño. Se oían gritos y sonidos extraños. No me atreví a mirar para discernir qué era lo que estaba ocurriendo. No sé si eran golpeteos, luchas o si simplemente se trataba de gente buscando entre los escombros. Y no paró hasta llegar la mañana.

Jueves 18 de septiembre
El día de hoy nos levantamos aproximadamente a las siete de la mañana, me vestí, realicé mis rezos de la mañana y posteriormente Benny nos llevó a mí y a mi esposa a la entrada de nuestro hotel. Antes de irnos, su esposa nos dio para que nos lleváramos tres sándwiches de atún y dos frascos llenos de pan de miel. Nosotros les dejamos, para que entregaran a la gente de CADENA, ocho botellas de refresco que habíamos tomado del servibar del hotel y nos llevamos aproximadamente dos litros de agua para nuestro consumo durante el día.
En el camino nos encontramos con varios empleados de la Marina Nacional, usando una banda que decía “Plan DNIII” en el antebrazo, realizando labores de limpieza en las calles. Benny les gritaba a cada uno de ellos, desde lo más profundo de su corazón: “¡Muchísimas gracias, que D’s los bendiga!” y ellos devolvían el agradecimiento con una sonrisa. La gratitud del rabino era algo sumamente conmovedor.
Llegamos al lugar y vimos que estaban formando fila los últimos huéspedes que quedaban en el hotel. Resulta que la evacuación, en lugar de empezar a las nueve de la mañana, comenzó desde las dos de la madrugada, y ya estaban por terminar.
También vimos las largas filas, de varios kilómetros que había para poder llenar el tanque en las gasolineras. Benny nos comentó que los suministros los estaban limitando a $150 por persona, y que la longitud de la fila podía ser hasta de seis horas, dependiendo de qué tan temprano llegara uno a formarse.
Benny nos ofreció llevarnos al aeropuerto, y le dijimos que mejor, para ahorrarse gasolina, nos deje ahí. Nos despedimos de él, me da a mí un caluroso abrazo (a mi esposa no por las leyes del recato del judaísmo) y nos tomamos unas fotos. Al ver partir al rabino nos sentimos sumamente aliviados, ya que sabemos que esta pesadilla está por terminar.
En un pequeño transporte de turismo nos llevan al aeropuerto. Pasamos por una glorieta en la que se ve mucha gente reunida, pero no conviviendo, cada una está por su cuenta buscando hacer funcionar su pequeño teléfono celular. Deduje que esa glorieta sería uno de los pocos lugares con señal disponible en toda el área.
Llegamos al aeropuerto y nos hicieron formarnos en una larguísima fila. La fila avanzó lentamente y estábamos a la intemperie, con el sol azotándonos a todos con su intenso calor. Ocasionalmente pasaba personal de la marina. La gente les gritaba, desesperada: “¡agua, agua!”. Y eventualmente cumplieron con esa petición. Dando prioridad a los niños, quienes a veces se valían de su aparente inocencia para obtener más de una, los marinos nos repartían agua a todos, a veces eran botellas pequeñas de doscientos mililitros, a veces de seiscientos y a veces hasta de un litro.
En medio de la fila, bajo las ruinas de lo que había sido un local de renta de autos, la gente se refugiaba del intenso calor. Quienes estaban formados en la fila e iban en grupos hacían turnos para poder mantener su lugar en la fila. Yo particularmente acordé con mi esposa que nos íbamos alternando, media hora y media hora.
Al principio la fila avanzaba a paso lento pero sostenido, pero en algún momento estuvo prácticamente detenida por casi dos horas. En este tiempo se vio llegar a un helicóptero que, según decían los rumores entre nosotros, era el Presidente Enrique Peña Nieto. Pero nunca se paró entre nosotros. La fila continuó poco después de que el helicóptero que presuntamente traía al presidente abandonó el lugar.  La gente formada no pudo evitar expresar su enojo ante esta aparente ocurrencia de nuestro gobernante.
Varias veces me puse protector solar, pero sabiendo que éste sería insuficiente, yo mantuve mi cabeza y cuello cubiertos con un suéter, me puse un pantalón de mezclilla encima de mis shorts, y trataba de colocarme siempre de espaldas al sol para proteger mis brazos con la sombra de mi propio cuerpo. Esto me obligó a estar mucho tiempo viendo de espaldas a la dirección en la que se dirigía la fila.
En una ocasión pasaron por la fila preguntando acerca de quién iba hacia Monterrey. Los que decían que iban para allá rompían fila y eran llevados hacia el avión. Yo los ignoré, pero mi esposa me dijo que deberíamos irnos para allá aunque nuestro destino final sea la Ciudad de México, que ella ya no soportaba más ese calor.
Pasaron cinco largas horas, tras las cuales llegamos a un punto de control donde dejaban pasar a la gente de manera contada, y tras lo cual nos hicieron caminar hacia lo que había sido el Aeropuerto Internacional de Los Cabos.
Ahí donde con tanta ilusión habíamos recogido nuestras maletas a nuestra llegada, ahora era una banda que solamente cargaba escombros. Los plafones del techo ya no existían, los ductos de ventilación estaban plenamente visibles y el techo de lámina era el que nos hacía sombra. En el edificio hicimos una fila de dos horas, serpenteando por diversas secciones del aeropuerto. Las máquinas de rayos X que utilizan los de la aduana ahora no eran más que asientos donde la gente se sentaba para descansar sus pies.
De nuevo preguntaron por gente que fuera para Monterrey, pero ya en esta ocasión mi esposa prefirió que continuáramos, ya después del largo camino, ya nos faltaba poco para dirigirnos hacia nuestra amada ciudad natal.
Cuando ya estábamos cerca del final de la fila, una persona de la organización grito que quién iba para México. Siendo que éramos un gran número de personas en esa situación, las filas se deshicieron y algunos trataron de aprovechar el momento para meterse antes de su turno. Yo les lancé gritos llenos de ira para que reconsideren y nos dejen pasar a los que llevábamos más tiempo ahí. Al parecer mis gritos tuvieron el efecto deseado y se detuvieron.
Finalmente salimos y abordamos un pequeño camión que nos llevó hacia nuestro avión. Pudimos ver magníficos aviones y helicópteros de la Marina y de la Policía Federal. Finalmente nos dejaron en frente de nuestro avión, de una conocida línea aérea comercial y lo abordamos.
Ya en el avión, pasamos una agónica hora esperando para que éste despegara. Ocho horas en total fue el tiempo que hicimos desde que nos formamos en la fila hasta que el avión abandonó el suelo. Los pasajeros, aliviados, aplaudimos con gran emoción.

Nuestro sufrimiento se había terminado. Pero no dejo este lugar sin una gran tristeza. Tristeza por no haber podido conocer los Cabos en su máximo esplendor. Tristeza porque en mi trabajo falta un año para que pueda volver a tomar vacaciones, y no pude descansar en lo absoluto. Pero por encima de todo, una enorme y terrible tristeza porque para aquellos que se quedaron en Los Cabos, aquellos que viven ahí y que no tienen ningún sitio a donde ir, lo peor aún está por comenzar.

Wednesday, May 09, 2012

¿Cómo elegir candidato en las próximas elecciones?

1. Dediquen su tiempo a leer la información que cada candidato pone en su página, así como también información de sus detractores. Léanlo con mente abierta, no se predispongan a nada por el simple hecho de que ya tengan un "gallo", o de que se sientan convencidos de que deben anular el voto. Recuerden que no solo es importante el qué, sino el cómo. Por ejemplo: Si alguien dice que va a crear diez millones de nuevos empleos en el país, tiene que decir qué va a hacer para llegar a ello. Podría proponer un presupuesto austero y decir que va a crear los empleos con obras públicas. Eso sería una contradicción, dado que para generar empleos meramente con obras públicas, necesitas un presupuesto que no es propiamente "austero". Eso haría imposible realizar sus propuestas.

2. Las propuestas no son lo único importante, también lo es la credibilidad. Busquen en fuentes alternativas diversas opiniones acerca de todos los candidatos, tanto a favor como en contra, datos biográficos y cualquier otra información. Pongan atención en su forma de hablar, su lenguaje corporal, sus miradas, su entonación. Y después de ver todo lo anterior piensen: ¿le creo o no le creo?

3. No crean lo que les digan de un candidato (bueno o malo) si no viene respaldado de alguna fuente en la que confíen. El que se repita mil veces la misma mentira, no la hace verdad.

4. Si algo del pasado de un candidato o de sus allegados no les gusta, NO LO IGNOREN, AUNQUE AMEN SUS PROPUESTAS. Es muy difícil que la gente cambie y más aún en el ámbito de la política.

5. Debatan sus puntos de vista con sus conocidos. Escuchen con más atención las opiniones de quienes piensan diferente, ya que es más probable que ellos tengan información nueva. No los desacrediten ni los insulten, rebatan argumentos lógicos con argumentos lógicos, no insultos con insultos.

La tarea que les menciono es ardua y difícil, y aún si después de hacerla no cambia en nada su intención de voto, habrán tomado una decisión mejor informada que si no hacen nada.

Todos los malos gobernantes en México han logrado ganar votos porque el pueblo no se informa, no lee y no investiga, y esto hace que patanes, ladrones, asesinos y peores puedan llegar lejos y salir impunes de sus crímenes. Si en estas elecciones tomamos una decisión más informada, independientemente de si es por Peña Nieto, Vazquez Mota, López Obrador, Quadri, o anulamos el voto, será con plena consciencia de lo que estamos haciendo, de los pros y contras, de las consecuencias buenas o malas que dicha decisión pueda tener. Independientemente de quién gane, y de si éste resulta bueno o malo, sabremos que hicimos lo mejor que pudimos por nuestro país y por nosotros mismos, y nuestra consciencia estará tranquila.

Friday, May 13, 2011

Las 10 plagas modernas


La mayoría de nosotros conocemos la historia de las diez plagas que asotaron a Egipto ante su negativa de dejar salir a los hebreos. Pensando en esa historia se me ocurrió entonces esta idea: Si en la actualidad sucediera, ¿cuáles serían estas diez plagas? He aquí a lo que este ejercicio de la imaginación me llevó, al cual no le podía faltar su toque de humor negro. Es importante notar que, como sería obvio, aquellas personas que no sean merecedoras de percibir estos castigos serían salvadas, solamente serían afectados aquellos a quienes D's quiera castigar.

1. Petróleo por agua. Todo el petróleo sería intercambiado por agua. Cuando una persona intente beber o bañarse, el agua se transformaría en petróleo, cuando se ponga gasolina al automóvil, ésta se convertiría en agua. Así las personas no podrían beber ni utilizar sus dispositivos que requieran de este tipo de combustibles. Los productos de plástico hechos a base de este químico se desharían, enseñando así una doble lección: por su descuido del líquido vital y por su excesiva dependencia en el petróleo.
2. Fotos vergonzosas en redes sociales. Las redes sociales se verían invadidas de fotos vergonzosas de todas las personas, nadie sabría quién ni en qué momento las tomó, porque sería el todo poderoso quien las colocó allí. Esto traería al mundo conmoción y caos, inestablidad emocional y el fin de muchas relaciones.
3. Solitario en las computadoras. Una infección masiva invadiría a todas las computadoras bloqueano el acceso a toda la información, y lo único que se podría hacer en ellas es jugar solitario. Para que quede claro que esto fue obra del eterno y no de un hacker, no habría computadora que se salve: Mac, Linux, consolas de videojuegos, smartphones, mainframes y servidores, hasta computadoras antiguas que estén todavía en operación, todos por igual, quedarían bloqueados, permitiendo solamente el acceso al juego de solitario, paralizando empresas, bancos, gobiernos y muchas otras organizaciones.
4. Estática. Esto ocurriría en todas las televisiones, reproductores de música, cines, radios y servicios de streaming en línea. No habría ninguna transmisión que pudiera ser recibida. Las personas no podrían ver sus telenovelas, videos en youtube, música, programas de noticias, o lo que sea que les guste ver o escuchar. Todo el mundo quearía imposibilitado de acceder a estos medios de transmisión masiva, lo que traería aburrimiento y desesperación a todos aquellos que dependan de estos medios para su entretenimiento.
5. Spam mundial de mensajes SMS. Todos los teléfonos celulares se verían invadidos por una gran cantidad de mensajes SMS llenos de insultos y expresiones ofensivas, recibiendo varios mensajes por segundo. D's además bloquearía la opción de poner en silencio y de apagar los teléfonos, y les daría una vida de batería ilimitada, llevando así a que los timbres de los celulares no dejen de sonar, durante días y días, hasta que todos pierdan la cordura.
6. Nube de humo de cannabis. Una gran nube de humo de cannabis rodearía al planeta entero, provocando una intoxicación masiva, impidieno que las personas puedan continuar con sus actividades habituales, y todos, uno por uno, al no poder salir del "viaje", y carecer de toda visibilidad debido a la densidad del humo, terminarían en la desesperación, siendo todos llevados hacia el más terrible "mal viaje" que jamás pudideran haber imaginado.
7. Reggaetón. Todos los oídos serían invadidos por el espantoso estruendo del reggaetón: día y noche se verían obligados a tener que soportar la tortura que implica este intento mal logrado de hacer música. Hasta aquellos a quienes les gusta empezarían a hartarse, hasta que el alma de todos quede totalmente destrozada y no puedan hacer otra cosa que clamar al todopoderoso por su misericordia.
8. Lluvia de capsaicina. Este químico, que es el que da el picor a los chiles, caería en todos los cultivos y en todos los animales y personas, penetrando incluso en edificios y casas, provocando un terrible ardor en la piel y tornando todos los alimentos en algo imposible de comer. Se enfrentaría el dilema entre morir de hambre o soportar el terrible ardor de comer un alimento infestado con capsaicina pura.
9. Discos piratas afilados voladores. Todos los discos piratas, de forma milagrosa adquirirían un terrible filo y comenzarían a volar en todas direcciones, cortando toda clase de objetos, causando una gran cantidad de destrucción y muerte. Los discos originales, por supuesto, permanecerían inertes, por lo que en aquellos lugares que menos productos piratas se tengan, estarían los que más probabilidades tendrían de poder esquivarlos.
10. Muerte de los ignorantes. Hay que recordar que un ignorante no es el que no sabe, sino que es aquel que no se interesa en saber. Todos ellos morirían de forma repentina e instantánea, dejando al mundo sin un alto porcentaje de su población. Sin importar nivel socioeconómico, etnicidad o sexo, todos aquellos que crean que lo saben todo (recordemos la frase de Sócrates, quien bien dijo: "yo sólo sé que no sé nada"), que no se interesen por la adquisición de nuevos conocimientos y que por su limitado saber cometan graves perjuicios contra su prójimo, serán exterminados por el ángel de la muerte, dejando a los sobrevivientes totalmente asombrados y llenos de terror.

Y a ustedes, ¿qué ideas se les ocurren que podríamos tener para las diez "plagas" modernas?

Friday, April 15, 2011

Caridad a nombre de alguien, ¿es a caso un buen regalo?

Muchas personas en alguna ocasión hemos recibido de regalo caridad otorgada a alguna institución a nuestro nombre. Se sabe que las personas que hacen esto lo hacen con buenas intenciones, además de que todos sabemos que la caridad es algo bueno. Esto, sumado al hecho de que sea un regalo, es decir, que se está dando sin que eso implique la obligación (legal, al menos) de dar algo a cambio, hace que la caridad otorgada a nombre de uno siempre sea agradecida como regalo, aunque, en ocasiones, sea de forma hipócrita. En el análisis que hacemos aquí determinaremos qué tan bueno es regalar caridad, tanto para la persona que recibe como para quien da, viéndolo desde distintos ángulos.

Primero, el objetivo de dar un regalo es, principalmente, buscar que la persona a quien se le entrega el regalo se ponga contenta por haberlo recibido. Sin embargo, en ocasiones nos desviamos de ese objetivo por muchas razones: una puede ser por tener el compromiso moral de dar al haber recibido (como en el caso de los cumpleaños) sin realmente querer dar, otro puede ser porque el regalo se da por conveniencia (como un empleado que le da un regalo a su jefe para aumentar las posibilidades de recibir un aumento), entre muchos otros posibles motivos. En este tipo de situaciones la persona no pensará muy a fondo en qué es lo que le gustaría recibir a la otra persona, sino que buscará dar algo para "salir del aprieto", es decir: en vez de esforzarse en dar un buen regalo, dará lo que él vea como lo mínimo necesario para cumplir. Entonces podemos decir que un buen regalo debe ser sincero, ya que así será más fácil llegar a cumplir con el objetivo de que la persona esté contenta de recibirlo.

El primer aspecto que debe considerarse es que la donación hecha a nombre de otra persona es una gran mentira. Es decir, Juan dona el dinero en nombre de Pedro, pero Pedro en realidad no dio nada de su dinero, no hizo ningún esfuerzo, no ayudó a nadie. El verdadero filántropo es Juan, y lo que le está dando a Pedro no es más que la mera ilusión de serlo, pero en el fondo, Pedro, a menos que hiciera una donación por su cuenta, no es ningún filántropo, y de ahí que este tipo de donaciones sean mentirosas. En consecuencia, no es un regalo sincero. Por supuesto, se puede argumentar que si, por ejemplo, se dona a una escuela la construcción de un salón, y en este se pone una placa que dice: "Salón Ignacio Pérez, donado por sus hijos Alfonso y Rosaura", entonces no se estará cayendo en una mentira. Sin embargo, este tipo de donaciones no son del todo caritativas, ya que la presencia de esa placa ya implica que se recibió algo a cambio de la donación, y por lo tanto, no es totalmente filantrópica.

El segundo aspecto es que estas donaciones podrían no coincidir con las prioridades de la persona a quien se da el "regalo". Por ejemplo, digamos que la persona está muy endeudada, al grado que el valor neto de todos sus bienes es negativo, y recibe un regalo que dice: "se han donado en su nombre diez mil pesos a la fundación...". ¿A caso no le daría esto coraje a quién lo recibió? Una persona en esta situación, por supuesto, no puede dar caridad por su cuenta, dado que no tiene con qué. Una persona en una condición así necesita ayuda financiera, y sin embargo, le están "regalando" ayuda financiera para otros. ¿No es esto ridículo? En este aspecto también podemos considerar el riesgo de que la causa a la que va dirigida la donación no sea una afin a la persona que recibe el regalo. Digamos, por ejemplo, que se da una donación para refugios caninos en nombre de alguien que no tiene interés por los perros y que le interesa más el problema del cáncer de mama. El resultado sería, por supuesto, que la persona en cuestión no estaría nada contenta con su regalo.

El tercer aspecto es la expectativa que se tiene al recibir el regalo. Cuando uno va a recibir un regalo, uno espera que sea algo para él/ella, algo que le sirva, que pueda utilizar o consumir, algo que haya sido comprado pensando en él/ella. En la mayoría de los casos, la caridad en su nombre, en consecuencia, generará una gran desilusión, ya que ésta no tendrá ninguna utilidad directa para quien recibe el regalo. Ciertamente este tipo de desilusiones es algo que no se quiere provocar cuando se da un regalo.

Otro aspecto adicional a considerar es el mensaje oculto que puede significar el dar caridad a nombre de otra persona. Este mensaje va más o menos así: "como tú no eres suficientemente caritativo, entonces yo lo estoy haciendo por tí". Y los mensajes ocultos en los regalos son muy importantes. Por ejemplo: si a una mujer se le regalan productos para adelgazar, pensará "me están diciendo gorda", y podría molestarse bastante. La consecuencia del mensaje oculto en la caridad dada en nombre de otro puede ser la misma.

Por lo tanto, vemos que la persona que da puede estar dando un mensaje incorrecto, no estar cumpliendo con las expectativas de quien recibe, está mintiendo y tal vez ni si quiera le atine a las causas que la persona a quien está dando el regalo apoya, todo lo cual va en detrimento de las posibilidades de que la persona que recibe esté contenta con el regalo. Incluso es posible que la persona que recibe sufra desilusión, enojo y decepción. Así podemos concluir que dar caridad en nombre de una persona no es, de hecho, un buen regalo, sino todo lo contrario.

Tuesday, November 23, 2010

Porque no es bueno quejarse siempre.

Muchos aprovechamos nuestros blogs para denunciar y quejarnos acerca de todo lo malo que le encontramos a este mundo. Muchas veces yo he comentado que tengo la teoría de que si la humanidad como un todo tuviera un pasatiempo favorito, éste sería quejarse. No hay persona en el mundo que no se queje de nada, todos en algún momento nos quejamos de algo, y aceptémoslo, nos gusta quejarnos, y eso torna a veces los blogs como este en espacios de expresión con un alto contenido de amargura.

Es por eso que he decidido que el post de hoy, en lugar de señalar alguno de los muchos defectos que existen en el planeta Tierra, quisiera señalar algunos datos interesantes.

  1. En 1820 el 75% de la población mundial vivía con menos de un dólar al día, en 2001 bajó a alrededor del 20%. (http://www.cato.org/research/articles/vas-0109.html)
  2. En los últimos 10 años, el porcentaje de la población que usa Internet en México creció más de diez veces, del 2.7% en el año 2000, al 27.2% en el año 2010. En número bruto de creció de 2,712,400 en 2000 a 30,600,000 en 2010. (http://www.internetworldstats.com/am/mx.htm)
  3. El doomsday clock, que es un reloj virtual que existe desde 1947 y es mantenido por el Bulletin of the Atomic Scientists de la Universidad de Chicago, indicando que tan cerca está la humanidad de un desastre global con base en minutos hacia la media noche, avanzó progresivamente desde 1991, donde llegó a su punto más bajo de la historia (11:43 PM), hasta llegar a 11:55 PM en 2007. En 2010 se atrasó por primera vez en 19 años, aunque fue tan sólo un minuto, indicando 11:54 PM. Lo más cerca que ha estado de la media noche fue 11:58 PM en 1953, dato en el cual se inspiró Iron Maiden para escribir su canción "Two minutes to midnight". (http://www.thebulletin.org/content/doomsday-clock/timeline)
  4. Veinte especies listadas por el gobierno de Estados Unidos como en peligro de exitinción han sido borradas de la lista debido a que han logrado recuperarse, gracias a los esfuerzos de conservación, desde 1967.(http://ecos.fws.gov/tess_public/DelistingReport.do).
  5. Uno de los legados que dejó el Imperio Romano fueron las plantaciones de viñedos en lugares que hoy en día son regiones vitícolas de renombre, como Bordeaux, entre otras.(http://en.wikipedia.org/wiki/Wine, la cual cita como fuente para este dato el siguiente libro: H. Johnson Vintage: The Story of Wine pg 82–89 Simon and Schuster 1989).

Como pueden ver, a todos nos encanta quejarnos de lo mal que está el mundo, pero con estos cinco datos podemos ver que hay muchas cosas buenas que reconocerle, y la lista podría seguir con centenares de datos más, por lo que hay que tomarlo en cuenta y estar más alegres de vivir en el mundo en que vivimos.

Thursday, November 18, 2010

¡Arriba los encendedores, abajo los celulares!


Era el año 2003. Por primera vez desde que la banda se creó, Pearl Jam decidió olvidar sus conflictos con ticketmaster para complacer a sus seguidores mexicanos. Tres noches seguidas el Palacio de los Deportes estuvo abarrotado por personas que deseaban escuchar a una de las grandes bandas del grunge. Aún recuerdo como si hubiera sido ayer el momento en que todas esas luces anaranjadas y cálidas inundaron el estadio cuando comenzaron a sonar las notas de "Better Man", permaneciendo ahí hasta el final de la canción. También recuerdo bien el espectáculo que se creó cuando la banda pedía aplausos al ritmo de una canción y el público respondía prendiendo sus encendedores momentáneamente con cada aplauso. Nunca había visto nada igual, y tristemente, nunca lo volveré a ver.

Desde el año 2003 a la fecha la tecnología ha avanzado, permitiendo juntar en un pequeño dispositivo las funciones de teléfono celular, cámara de fotos y video, GPS y muchas otras cosas más. Y toda esa tecnología es maravillosa, pero no cuando de conciertos se trata, en ese caso es todo lo contrario.

Ahora con esa tecnología, en cada concierto, ese momento tan especial en que se apagan las luces del recinto e indican que la banda está a punto de comenzar su espectáculo, despertando la euforia en los asistentes, ha sido notablemente disminuido. Parte de esa energía que todos los asistentes debieran estar dando para recibir a su banda favorita se gasta en su lugar en sostener ese pequeño dispositivo y la concentración demandada por asegurarse que esa pequeña pantalla esté captando la imagen correcta y bien centrada. Todas esas luces blancas que inundan el lugar, a diferencia de las luces anaranjadas de los encendedores, son sumamente frías, y la verdad, hasta cierto punto son patéticas, dado que el espectáculo que ofrecen no se compara ni de lejos con el que daban todas esas pequeñas flamas. Además, dado que tener un encendedor prendido no requiere de mucha concentración y además emite calor, los encendedores no le restaban energía al concierto, sino al contrario, daban al lugar un efecto casi mágico.

Además de esto, hay otro gran problema con los celulares en los conciertos, y eso se debe a las cámaras. Como ya dije antes, tomar fotos y filmar a una banda en un concierto es algo que requiere concentración. Por lo tanto, todas esas personas que lo hacen dejan de bailar, cabecear, cantar (o lo hacen con mucha menos intensidad) y de darle todo de sí a un grupo por la muy egoísta idea de llevarse un recuerdo gratuito que al final será de pésima calidad. Por supuesto, el costo que uno paga por los boletos justifica este egoísmo totalmente. Sin embargo, no deja de ser un hecho que cuando son miles de personas las que filman y toman fotos en lugar de bailar, cantar, gritar, echar slam, etc., se puede percibir toda esa energía perdida. No es nada agradable estar cabeceando al ritmo de una canción y que la persona que está junto a uno permanezca inmóvil, con un rostro sereno y sin emoción. Emoción que desaparece en el momento en que comienzan a mirar en una pequeña pantalla digital aquello que podrían estar viendo directamente con tan solo dirigir la mirada hacia el escenario y guardar ese dispositivo que los obliga a utilizar en él su energía. Lo que hace especiales a los conciertos, es el compartir con miles de desconocidos toda la euforia que produce escuchar a un grupo o cantante que uno admira, y cuando esa euforia se pierde en esas ridículas filmaciones, la calidad del concierto, sin ser culpa de la banda, baja notablemente. No por nada es que quienes filman esos conciertos profesionalmente cobran, es un trabajo muy demandante. ¿Por qué entonces habría alguien de hacerlo sin recibir un centavo y además sabiendo que el resultado será de bajísima calidad?

Un aspecto que quizá sea positivo de este asunto es que la presencia cada vez menor de los encendedores en los conciertos es quizá un indicador de que cada vez es menos gente la que fuma, pero sin ser un experto en la materia, yo no tendría mucha confianza en eso. Aún con ese probable aspecto positivo para la salud, el aspecto negativo de tener que lidiar con esas luces frías y con la pérdida de la energía provocada por las filmaciones y las fotos sigue ahí. Es por eso que reitero lo que indicaba en el título: ¡Arriba los encendedores, abajo los celulares!

Wednesday, August 18, 2010

Reseña de "The Final Frontier", canción por canción.

El día de ayer recibí (por fin) el nuevo disco de Iron Maiden, The Final Frontier.
Por supuesto, se podrán imaginar que ante tal evento no pude evitar darle varias escuchadas, y aquí les voy a dar mi impresión del disco.
En general, el disco creo que es grandioso. Una gran experimentación musical, canciones épicas y complejas, y ambientes creados para llevarte a distintos lugares por medio de la música. Escuchar The Final Frontier es darse un viaje sin drogarse, que, al menos para mí, fue extásico. The Final Frontier es un disco tan especial que no tiene ningún sentido compararlo con nada de lo que Maiden ha hecho anteriormente. No quiero decir con esto que hayan superado obras maestras como Brave New World, Powerslave o Seventh son of a Seventh son. Tampoco puedo decir que sea inferior a ellas. Simplemente es algo tan diferente, que no puede compararse con nada. No es ni mejor ni peor, simplemente es distinto y grandioso, a su manera.

Antes de continuar quiero decir que Yo no soy el típico "Fanboy" que considera que cualquier cosa hecha por Iron Maiden ya por ser de Iron Maiden es grandiosa, de hecho, hay cuatro de sus discos que realmente no me gustan: No prayer for the dying, Fear of the dark, The X Factor y Virtual XI. Ahora sí, es momento de reseñar canción por canción.

1. Satellite 15...The Final Frontier. Esta canción de dos partes es quizá lo más experimental que ha hecho la "doncella" en toda su carrera. Los primeros cuatro minutos, que son la parte de Satellite 15, están llenos de sonidos extraños, los gritos de Bruce llenos de desesperación. Más que una canción, es una representación teatral con efectos de sonido a base de guitarra, bajo, batería y teclados. Aquí escuchamos a un hombre desesperado por estar a la deriva en su nave, completamente solo, sin poder establecer contacto ni si quiera con el satélite más cercano, aislado totalmente de cualquier palabra de aliento que le pudiera dar otro ser humano. Tras llegar al clímax de su desesperación, se relaja y esto nos lleva a la siguiente parte: The final frontier, en la cual el individuo finalmente se resigna y decide asumir su destino, lo que nos lleva a una canción con una estructura más "tradicional", con estrofas y coro, buenos riffs de guitarra, un gran solo y un coro que, a pesar de ser repetitivo, es bastante pegajoso. Ciertamente, Una gran canción.

2. El Dorado. No se si sea porque esta canción ya la había escuchado varias veces desde hace más de un mes, y tal vez ya estoy un poco "harto", por decirlo de una forma. Pero creo que esta, a pesar de ser una buena canción, es la más débil del disco. Una estructura más tradicional, ritmos pegajosos y un tema interesante que nos habla de cómo un estafador engaña a la gente haciéndoles creer que van a abordar un barco que los llevará a una ciudad donde las calles son de oro. El barco se hunde, la ciudad no existe y él se queda con todo el dinero. Sin embargo, creo que le falta dar ese paso más allá que sí dieron las otras canciones del disco.

3. Mother of Mercy. Ciertamente una de mis canciones favoritas del disco. Una canción que habla de una guerra apocalíptica, desde el punto de vista de un soldado que la pelea. Una letra impactante y una canción que impone el ambiente adecuado para ella: por momentos deprimente y por momentos agresiva. El final, abrupto, golpeado e impredecible, es como el final de un soldado en la guerra, y es más que lo indicado para una canción semejante.

4. Coming Home. Una canción nostálgica que habla del regreso al planeta Tierra después de un viaje espacial. Cuando escucho esta canción, me acuerdo de algunos viajes largos que he hecho y de la sensación que sentía al regresar a casa. Ciertamente una pieza muy bien lograda, donde Bruce Dickinson, con su gran voz, le pone un sentimiento único que hace de esta canción una gran experiencia y le quita todo lo cursi que podría haber sido.

5. The Alchemist. Esta canción se parece más a lo que Iron Maiden ha hecho en el pasado. Con una gran velocidad y potencia, bien podría colocarse en un disco como Powerslave. Aquí se nos habla de un alquimista que vio su reino y su vida destruidos por una traición, y ahorá está decidido a reconstruir y a vengarse. A los que les guste cabecear, ciertamente les gustará está gran canción.

6. The Isle of Avalon. A partir de está canción el disco se torna más progresivo y las canciones son más extensas. Esta es otra de mis favoritas. Habla de la búsqueda de la mítica isla de Avalon. Con muchos cambios de tempo, grandes solos de guitarra, y un ambiente lleno de misterio, esta canción de nueve minutos se pasa bastante rápido, su duración pasa desapercibida, y te transporta a lugares misteriorosos.

7. Starblind. En cuanto al tema, puede que me equivoque, pero a mi me da la impresión de que esta canción es interpretada desde el punto de vista de un viajero del espacio que sabe que se acerca el fin del mundo y que dejará la Tierra de forma definitiva, para viajar por muchos años en búsqueda de un planeta habitable, y, molesto con la forma en que se utilizó la religión para llevarla a su destrucción, da un impactante discurso de despedida. Aquí de nuevo sobresalen las vocales de Dickinson, que demuestra su gran capacidad. Otra canción con muchos cambios que te lleva a diversos lugares por medio de la música y que te hace experimentar esa sensación de estar fuera de este mundo, sin estar bajo el efecto de ningún veneno recreativo (o sea, drogas).

8. The talisman. Con un inicio lento al cual hay que tenerle mucha paciencia, esta canción recompensa esa paciencia con unas buenas dosis de heavy metal duro y potente. La canción nos habla de un navegante que decide dejar su país, lleno de problemas, en busca de un destino desconocido, que no puede ser peor. Todo parece ser tranquilo (y de ahí el intro lento) hasta que a la mitad del camino, justo cuando ya no hay retorno, ocurre una terrible tormenta que mata a muchos de los tripulantes. Finalmente, algunos sobrevivientes logran escapar de la tormenta y llegar a la nueva Tierra, pero el navegante está ahora cansado y enfermo, y apenas alcanza a vivir lo suficiente para ver las costas de su destino final. Una canción totalmente impredecible e inesperada, que no deja de sorprender.

9. The man who would be king. Esta canción continúa con la misma tendencia de las anteriores, teniendo un inicio lento y después entrando a una secuencia progresiva de Heavy Metal en su más pura expresión, con constantes cambios de tempo y de ritmo. Aquí se habla de un hombre que lo tenía todo y lo perdió por haber tomado una mala decisión, al haber matado, y ahora busca respuestas para rehacer su vida. Ciertamente es una gran canción, igual que las tres anteriores, pero creo que desde mi punto de vista subjetivo, es la "menos buena" de esta sección del disco.

10. When the wild wind blows. Wow. Wow. Wow. Wow. Wow. Así es como me dejó está canción. Ciertamente la mejor canción de todo el disco. Es una canción épica, que nos habla de como ante el pánico por la posibilidad de una guerra nuclear, una pareja decide suicidarse durante un terremoto, pensando que venía el final, pero que realmente fue tan sólo un temblor de tierra común y corriente. Once minutos de escuchar a Bruce Dickinson, Steve Harris, Janick Gers, Adrian Smith, Dave Murray y Nicko Mcbrain contar la historia como mejor saben hacerlo, con una voz experta que te lleva por los diversos momentos de ésta poniéndole toda la emoción y un gran acompañamiento musical, que hacen que se pase como un relámpago. Es además una canción adictiva, no he podido dejar de escucharla, una y otra y otra vez. Normalmente las canciones tan largas, por más grandiosas que puedan ser, cansan. Esta todo lo contrario, te dega con ganas de más. Es ciertamente la mejor composición que ha hecho la banda desde que Bruce Dickinson regresó en el 2000, haciéndola de paso, a mi juicio al menos, también una de mejores de toda su carrera.

Calificación final al disco: 95/100.